Todos los días Glenn Cunningham tenía asignada la tarea de llegar temprano a
su pequeña escuela rural para encender el fuego y calentar el aula antes de que
llegara la maestra y sus compañeros.
Una mañana llego con sus dos hermanos dispuestos a encender
la estufa. El día anterior en una reunión alguien dejo una lata de gasolina (la
usaban para llenar las lámparas de noche). Su hermano mayor cogió esa lata
creyendo que era queroseno que usaban para la estufa y al verterla provoco una
gran explosión y posterior incendio.
Glenn se encontraba cerca a su hermano en ese momento y sufrió
graves quemaduras.
Ya en el hospital, cuando el medico lo atendió dijo que su
vida corría peligro y, que debido a la infección en sus piernas, era probable
que tuvieran que amputarlas. En todo caso no volvería a caminar.
Su hermano tuvo una peor suerte y murió en el hospital.
En el hospital Glenn semi inconsciente oía al médico hablar
con su madre. Recomendaba hacerse la idea de que iba a ser un inválido por el
resto de su vida. Según comenta el propio Glenn:
“Creo que fue en ese momento que tome una de las decisiones más
importantes de mi vida. Cuando mi madre regreso, le dije: yo no voy a ser un
invalido! Esa señora está mal! “Afortunadamente mi madre hizo algo que siempre estaré
agradecido. Ella me dio un beso y me dijo: “Lo sé, Glenn. Ella se equivoca. “Recuerdo
haber dicho una y otra vez: “Voy a caminar! Andaré”
Glenn había perdido el musculo de sus rodillas y espinillas
e incluso los dedos del pie izquierdo.
Todos los días su madre masajeaba sus piernas, pero no había
sensación ni control de nada.
En un día soleado su madre lo dejó en el jardín para que
tome aire fresco. Glenn no se quiso quedar sentado, así que se tiró de su silla
y se arrastró por el césped hasta un cerco de postes. Con gran dolor (según
comenta Glenn eran como puñales) logro ponerse de pie apoyándose en la valla.
Fue así que comenzó a caminar arrastrándose, con gran convicción
repetía su rutina todos los días, nada quería más que volver a caminar y darle
vida a sus piernas.
Un día gracias a los constantes masajes diarios de su madre,
a su determinación y persistencia desarrollo la capacidad de camina tambaleándose,
con el tiempo comenzó a adquirir más firmeza hasta que logró caminar.
Empezó a ir caminando al colegio. Glenn descubrió que sentía
mucho menos dolor corriendo que caminando, así que iba corriendo a su escuela.
Él corría con la única motivación de disfrutar correr.
A los 12 años gano una carrera en la escuela.
La pregunta ahora sería. ¿Cuál va a ser la excusa que pondrás ahora?
Tienes todo lo que necesitas: decide, enfoca tu atención y actúa. Éxitos!

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